Una logopeda decide darle un giro a su vida y en el camino descubre que el amor verdadero puede estar más cerca de lo que imaginaba. Las expectativas chocan con la realidad en una serie de situaciones irónicas y reveladoras.
Armonía observaba el reloj de pared de su consultorio con una mezcla de impaciencia y ansiedad. Las manecillas avanzaban con una lentitud exasperante. A su alrededor, el espacio estaba lleno de los objetos habituales: estanterías repletas de libros sobre logopedia, que en otro tiempo habían sido su refugio y orgullo; cuadros con motivos abstractos que había colgado un día de inspiración y que ahora le resultaban vacíos. Suspiró y se recostó en el respaldo de su silla, cerrando los ojos un instante. La puerta se abrió de golpe sin llamar, revelando a Luisa con su andar seguro y una sonrisa de complicidad. —Armonía, tienes cara de lunes y eso que estamos a miércoles —bromeó mientras se…